Las
poblaciones ecuatorianas se advocan a determinado santo según la
fecha de su poblamiento, conquista o fundación, y en el caso de
Latacunga, este hecho se dio un 27 de octubre de 1584. Junto
al conquistador estaba un religioso que recordaba al santo del día,
y el 27 de octubre lo es de San Vicente Mártir, que ya era venerado
años atrás en el templo regular de San Francisco.
Aquel
27 de octubre, ante el Corregidor Alfonso de Peñafiel y en presencia
del escribano Juan Francisco Verdugo, el poblador Juan Antonio de
Clavijo hace efectiva dicha advocación, dejando en claro el trazado
central de la “placeta de San Vicente” (hoy parque Vicente León),
para el espacio de “la cruz y la espada”, es decir, templo,
cárcel, administración civil, corrales y los linderos específicos
con las demás poblaciones.
Estaba
presente además el cacique principal de Mulalo, don Gaspar Zanipatin
Quinatoa, quien recibió una cuadra de tierra, lo que rompe el mito
de que solamente los españoles o “blancos” tuvieron espacios en
el núcleo fundacional de la ciudad. Además allí tenía una
propiedad el cacique Sancho Hacho de Velasco.
Por
ello, las poblaciones tienen advocaciones varias, como: San
Buenaventura de Pujili, San Antonio de Alaquez, San Miguel de
Salcedo, San Juan Bautista de Saquisili, San Francisco de Mulalo, San
Antonio de Cusubamba, San Juan Bautista de Isinlivi, San Agustín de
Angamarca, San Lorenzo de Tanicuchi, San Juan de Guaytacama, San
Pedro de Mulalillo, San Miguel de Chugchilán, San Andrés de Pilalo,
San José de Pilalo, etc...
La
fiesta de San Vicente Mártir, como queda dicho, es el 27 de octubre,
y no es en enero como en otras latitudes se celebra. Fundado
el Asiento de San Vicente Mártir por Antonio de Clavijo, junto a
once pueblos dependientes, nace así la vieja Tacunga con el nuevo
“padrino espiritual” y un trazado dameral que se mantiene
intacto, con las mismas edificaciones principales en el mismo espacio
fundacional.