miércoles, 30 de junio de 2021

El retablo de San Vicente de Calatayud.

                                             

             

En la plaza de Ballesteros de Calatayud se encontraba la iglesia de San Torcuato, santo al que se tenía mucha devoción porque fue uno de los siete Varones Apostólicos que estaban junto a Santiago cuando se le apareció la Virgen con el Pilar. Además, y según la tradición, este santo obispo habría nacido en Calatayud. La parroquia sería una de las fundaciones más antiguas de la ciudad y en 1253 tenía setenta y seis familias a su cargo. La rehízo, por quedar ruinosa tras la Guerra de los Dos Pedros, el Obispo Francisco Clemente, que fue secretario del Papa Luna.

Era una iglesia pequeña, de tres naves, con ocho altares laterales; uno de ellos era el del Cristo de las Batallas, otro el de San Valero (con fiesta y novena), y otro dedicado a San Vicente, Santa María Magdalena y San Juan Bautista, que se encuentra en el Museo de Santa María. Se suprimió como parroquia en 1867, se cerró al año siguiente y se demolió en 1870. Algunos de sus altares pasaron a la colegiata de Santa María.