lunes, 10 de junio de 2013

Las magníficas vidrieras vicentinas supervivientes del conjunto de Saint Germain des Pres.

El conjunto de Saint Germain des Pres fue establecido por el rey merovingio Childeberto para alojar la reliquia de la túnica de San Vicente. Este hecho, junto con la recepción en el año 1215 de una porción de su mandíbula como una donación del futuro rey Luis VIII, motivaron la realización de unas magnificas vidrieras que se situaron en la Capilla gótica de la Virgen que se añadió a principios del S.XI. Estas vidrieras mostraban escenas relacionadas con su martirio junto a otros temas litúrgicos y, como complemento a estas, otro doble panel también mostraba escenas de Saint Germain de Paris como cotitular de la Iglesia. De hecho, dos fueron los paneles vidriados que la componían y que viajaron a distintos museos cuando fueron sacadas el año 1802 para evitar su destrucción en los ataques que sufrió la iglesia por los revolucionarios franceses. Lo cierto es que un conocido anticuario de París llamado Alexandre Lenoir adquirió antes de la demolición de la capilla algunos lotes de vidrieras para su museo particular y otros para el mercado de arte británico. Con la clausura se su museo en el año 1816 algunas vidrieras retornaron a Saint Germain, otras fueron a la antigua Abadía de Sant Denís y otras desaparecieron.

El primero de los paneles vicentinos vidriados se halla en el Metropolitan Museum of Art of New York y procede de la ahora destruida Capilla de la Virgen de dicha abadía , midiendo 337,2 cm. de altura por 110,5 cm. de anchura. Decir de él que fue creado en estilo gótico por un autor anónimo entre los años 1245 y 1247 y que fue un regalo hecho al museo por George D. Pratt en el año 1924. Este panel muestra hechos directamente relacionados con el cónsul Daciano que persiguió al santo y la esbeltez y altura de sus siluetas y gestos prominentes construyen escenas que convierten a San Vicente en un ejemplo de piedad cristiana en desafío de la autoridad pagana. La primera escena muestra a Daciano ordenando a sus hombres el arresto de San Vicente y su obispo Valero mientras el siervo de la izquierda sostiene la cadena con la que les apresará. En la siguiente escena el siervo ha puesto la cadena sobre los dos cristianos que defienden su fe ante el cónsul. Posteriormente los caballeros sobre esta escena, que representan al rey Childeberto I y su hermano Clotario, conducen la reliquia hacia París. Sobre estos, la historia continúa con Daciano ordenando la ejecución del santo. Por último, una escena muestra el lanzamiento del cuerpo de San Vicente a las aguas del mar con una rueda de molino atada a su cuello y un hombre con una trompeta y un ángel en la cima alabando la historia de nuestro santo.

El segundo de los paneles vidriados se halla en el Walters Art Museum de Baltimore y tiene las mismas dimensiones, autoría, datación y procedencia, aunque su temática se relaciona más directamente con los martirios sufridos. En su parte inferior aparece la primera escena con San Vicente predicando a sus seguidores. En la siguiente escena San Vicente es torturado con piedras incandescentes. Esta escena es una réplica moderna por cuanto la original se halla en el Victoria and Albert Museum. La siguiente escena muestra a San Vicente recluido en su prisión. Después aparece la representación del alma de San Vicente ascendiendo al cielo y su cuerpo protegido por un cuervo de los ataques de los lobos. Por último, una escena nos muestra el cuerpo de San Vicente siendo lanzado al mar. Decir también que este mismo museo tiene una pieza suelta de esa vidriera en la que aparece San Vicente crucificado en una cruz de San Andrés mientras unos soldados romanos rasgan su piel con raederas. En ella, una mano en la esquina superior izquierda dirige la tortura mientras San Vicente sufre en calma. También tenemos una muestra en la en la Iglesia de Santa María y San Nicolás de Wilton, en Wiltshire, que representa a San Vicente junto a un ángel. En el Winchester College también hay fragmentos de otra vidriera que relata escenas de la vida de Saint Germain. Decir que setenta y dos de los paneles supervivientes o fragmentos de las antiguas vidrieras de la abadía se han identificado en Canadá, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos. Por tanto, otros paneles quizás están esperando en algún lugar ser descubiertos…

jueves, 30 de mayo de 2013

El retablo de San Vicente de León Picardo en el Museo Diocesano de Burgos.



León Picardo fue un pintor español al que se le supone origen francés, concretamente de Picardía y de ahí su apellido, activo en Castilla durante el primer tercio del siglo XVI. Este autor muy prestigioso en su época pese a que hoy se le considera un artista de calidad discreta. Debió de disponer de un amplio taller para atender sus encargos y su actividad económica más productiva fue la de dorador-estofador de retablos. De las muchas obras que se le atribuyen, la única documentada es en 1524, el Retablo de San Vicente, que pertenecía a la iglesia de Santa Casilda de Briviesca, Burgos, a la vez que se encargó de hacer la policromía en sus paredes. Dicho retablo se conserva en el Museo Diocesano de Burgos que se halla en el claustro de la Catedral. Este retablo consta de tres tablas principales: el pináculo de la Crucifixión y dos más bajas laterales que representan el martirio de San Vicente en el ecúleo y el cuervo que, con la ayuda de otros pájaros y una pareja de ángeles, protege su cuerpo de los animales salvajes.

lunes, 20 de mayo de 2013

La pintura al temple de San Vicente de Juan de la Abadía.



Esta pintura al temple sobre tabla dedicada a San Vicente Mártir formaba parte del cuerpo de un retablo de finales del S.XV en su calle lateral derecha. Esta pintura y su compañera, dedicada a San Lorenzo mártir, pertenecieron a un mismo retablo como se manifiesta por la similitud de tamaño, fondo e iconografía. En esta se representa al santo diácono Vicente, joven e imberbe, revestido con atavíos diaconales, alba, dalmática y manípulo. En posición erguida, apoya su mano derecha sobre una rueda de molino, su atributo habitual, y sostiene la palma martirial con la mano izquierda. El suelo reproduce un pavimento de azulejos de variada policromía, detrás de la figura hay un muro hasta media altura de color rosa, y en la parte de arriba una decoración dorada con motivos vegetales en relieve. El autor de esta pintura es el pintor oscense Juan de la Abadía "el viejo" (1469-1498) el cual realiza un modelo similar al que lleva a cabo en el retablo mayor de la iglesia de San Vicente de Labuerda (Boltaña, Huesca).

viernes, 10 de mayo de 2013

Las piezas supervivientes del Retablo de San Vicente y San Lorenzo de Morella.

El Retablo de San Lorenzo y San Vicente es una obra atribuida al entorno artístico de Jordi de Déu, que debió realizarse en torno a 1375 – 1385 y que se conserva en el Museo de la Arciprestal de Santa María de Morella. Los fragmentos conservados que forman parte de este antiguo retablo de piedra caliza se hallaban dispersos entre el museo de la iglesia arciprestal de Morella, la Puerta de los Apóstoles del mismo templo y el que procede de la Iglesia parroquial de san Juan Bautista de Morella. Todos estos fragmentos tienen una homogeneidad cronológica, estilística e iconográfica común. El retablo presenta a los dos santos titulares bajo un doselete que debió terminar en una aguja o pináculo según los cánones habituales. En ambos lados y en dos flancos, sendos pasajes narrativos con escenas de sus vidas coronados por una galería de arcos y gabletes en el que aparecía la Anunciación en escenas separadas y las figuras de dos profetas. En la predela e inscritos en medallones tetralobulados se aprecia a Cristo Varón de Dolores, la Virgen y a San Juan, que no se conserva, y otros santos, posiblemente apóstoles.
Se desconoce la fecha en que se realizó el retablo para la capilla del mismo nombre en la arciprestal de Morella. Su tipología remite a otros retablos de piedra realizados a finales del siglo XIV y vinculados a talleres reales o a la llamada Escuela de Lleida. No obstante, por el tipo de arquitectura empleado recuerda las obras del discípulo de Jaime Cascalls, Jordi de Déu, ciudadano de Valencia, realizadas en la década de 1380, si bien la estructura del retablo morellano es más simple y arcaizante, por lo que hay que pensar en una cronología anterior coincidiendo con la etapa desconocida aún del taller del maestro Jordi en tierras valencianas antes de ser reclamado por el rey para trabajar en Poblet. Otro dato a tener en cuenta para su datación lo hallamos en Segura Barreda, quien nos dice que el primer beneficio en honor de San Vicente Mártir en la iglesia arciprestal de Morella lo instituyó Jaume Roselló en 1375, lo que corroboraría la cronología planteada. Desgraciadamente la decadencia del culto a estos santos a mediados del siglo XVII y su deteriorado estado de conservación supuso el declive de esta singular obra.