jueves 22 de septiembre de 2011

Las tres iglesias dedicadas a Sant Vicenç de Castellolí.

Entre las ruinas del castillo de Castellolí encontramos los restos de la primitiva capilla del castillo y antigua parroquia del lugar, dedicada a Sant Vicenç. Este era un edificio románico del cual se conserva el ábside con arcuaciones lombardas del siglo XI y la nave,cuya disposición indica que fue ampliada con capillas laterales. Pero en el año 1705 una segunda iglesia parroquial fue erigida a media pendiente entre el castillo y el pueblo actual. Esta es de una nave con crucero y tres capillas por lado y campanario de torre. Y es que después de la Guerra dels Segadors las casas separadas que formaban la población debieron tener una cierta revitalización económica que provocó la decisión de esa nueva iglesia al considerar ya inservible la del castillo. La decisión sobre la ubicación de esta no estuvo exenta de polémica pues los habitantes de la zona de Sant Feliu consideraban que debía hacerse allí al tener más población que donde finalmente se ubicó. Y este pleito duró tantos años que entre los fundamentos de la iglesia nació un pino y su madera sirvió para una de las vigas del templo. Por tanto, la iglesia parroquial del castillo perduró hasta que se construyó la segunda en una planicie aireada más abajo del castillo, en el lugar llamado “migdía de la Riera”, con su correspondiente cementerio al lado. En su portada aparecen grabadas las cifras del año 1705 aunque no fue bendecida hasta el 24 de septiembre del año 1743, fecha en que empezó a cumplir sus funciones plenas.

La fábrica de esta nueva iglesia resultaba relativamente exuberante para una población más bien humilde y, cuando se inauguró el templo, su techo y paredes estaban desnudas. Las pinturas que lo decoran, que actualmente están en muy mal estado, no fueron hechas hasta finales del siglo XVIII y se atribuyen a un pintor francés que pasó por este lugar y se comprometió a ejecutar el trabajo a cambio de la manutención y de los materiales, siendo el retablo mayor de estilo barroco. Finalmente fue destruida en parte en el año 1936 y desde entonces fue abandonada. A partir de 1940 la tercera iglesia parroquial de Sant Vicenç de Castellolí fue levantada, en esta ocasión en estilo neorrománico.

miércoles 14 de septiembre de 2011

La iglesia de San Vicente de Corrales de Buelna y la curiosa historia de su Cristo.


La iglesia parroquial de los Corrales de Buelna es un templo de estilo neobarroco o herreriano que fue encargado en el año 1916 por la Condesa de Forjas de Buelna al ilustre arquitecto Leonardo Rucabado. Su construcción se alargó hasta el año 1926 y sus proporciones son considerables y de gran monumentalidad. El retablo mayor de la iglesia es una especie de híbrido. Está dividido en predela , dos niveles y ático y cada uno corresponde a una época diferente. La superior es diferente a las columnas inferiores y éstas a las salomónicas. La fachada es de sillería y su arco de entrada es de medio punto coronada por una hornacina con una imagen del santo. A sus pies tiene una torre de piedra coronada por un balconcillo de piedra y en su lateral resalta un pórtico con columnas clásicas de piedra. Junto a la iglesia se encuentra el edificio que albergaba el asilo de San José. En una zona próxima pueden verse dos de las famosas estelas cántabras que representaban al sol y que datan de la Edad de Bronce.

Pero su obra más relevante es la escultura de bronce de Cristo realizado por Victorio Macho en el año 1926 con sien cadavérica y costillas fuertemente marcadas que se pensó para presidir una de las capillas de la nave lateral. Y sucedió que Victorio Macho para inspirarse se retiró a la soledad de las montañas de Palencia y se dice que estando obsesionado con la anatomía de su cristo más de una vez colgó de una tosca cruz de madera a los pastores del entorno que se prestaron a ello. Se cuenta que eran tan largas las sesiones que alguna vez estuvo a punto de perder la vida alguno de sus modelos cuando, al bajar de la cruz, quedaban desmayados en tierra. Pero esto está en contradicción con el testimonio de un vecino de la localidad que expresaba que el verdadero modelo se llamaba Sabino y era un obrero del campo que fue escogido por el autor por su cuerpo escultural y al que tuvo todo el verano del año 1925 colgado de la cruz horas y horas hasta que los músculos de su cuerpo se distendían para reflejar exactamente los rasgos del cuerpo colgado de la cruz. Cuando se tuvo que bendecir la imagen se invitó al tal Sabino a la ceremonia y el alcalde del pueblo excusó su asistencia por considerarle un hombre rudo y de muy malas maneras. Cuando el arquitecto finalizó su obra, la expuso en su propio estudio con gran éxito recibiendo la visita del rey Alfonso XIII. Pero la infanta Isabel, señalando que la cruz tenía forma de T mayúscula o patibulata, expresó que eran gentes sencillas las que iban a rezar ante esta imagen y no consideraba apropiada esta forma de la cruz haciéndose eco de un clamor popular. Es por ello por lo que se decidió solicitar un informe a un prestigioso crítico de arte que aseguró que esta cruz en forma de T era perfectamente ortodoxa pues era la conocida en las catacumbas y que había ejemplos elocuentes en su favor como eran algunos cristos de Fray Angélico. También se admitió que el Cristo apareciera sin corona de espinas como novedad de la baja Edad Media y sin llaga en el costado que se justificó por haberse querido representar su imagen antes de la lanzada. Todas estas novedades las justificaba el artista para darle un sentido de serenidad opuesta a interpretaciones torturantes de escaso valor artístico y, como el lugar inicialmente destinado a albergar esta imagen era excesivamente luminoso, se decidió colocar en una de las dos sacristías que se transformó finalmente en la capilla donde se venera.

viernes 2 de septiembre de 2011

La iglesia de San Vicente Mártir de Abando en Bilbao.


La anteiglesia de Abando es un rico templo que poseyó antaño un conjunto medieval de carácter gótico que dejó paso al monumental edificio que hoy tenemos ya que no fue capaz de contener las sepulturas que se acumulaban de los parroquianos. El templo actual comenzó a construirse a mediados del siglo XVI y es uno de los mejores ejemplos de iglesia columnaria del País Vasco, habiendo sido recientemente restaurada y enriqueciéndose Bilbao de esta joya de la arquitectura religiosa renacentista cuando absorbió esta zona. Además se celebran interesantes conciertos corales a lo largo del año.

El edificio está construido en sillería y mampostería ocupando el templo el entorno más noble de la antigua iglesia con un frondoso espacio arbolado alrededor como son los jardines de Albia. Su estructura es noble y grandiosa con tres naves de cinco tramos y altas columnas circulares que se dotan de capiteles dóricos. Sobre ellos la cubierta es uniforme y de tipo gótico. Las iglesias columnarias se caracterizan por una amplitud despejada y sin añadidos, siendo esta un ejemplar purísimo pues ni siquiera ostenta espacio autónomo para la capilla mayor. Su iluminación se muestra insuficiente ya que posee ventanas de medio punto abiertas en parejas por los flancos donde se adosan edificios parroquiales más modernos. De sus dos accesos uno es de tipología gótica tardía con arquivoltas apuntadas ubicándose el otro en su propia fachada sobre él una gran hornacina acoge una imagen el piedra del Santo y sobre su eje una ventana adintelada. El transcurso de las obras fue lento y sus distintos elementos llegaron a alargarse hasta bien entrado el siglo XX, habiendo podido determinadas familias nobles levantar en él sus capillas privadas y que se hallan adosadas a las cabeceras.

También es interesante el mobiliario que atesora puesto que cuenta con cinco retablos de madera dorada, siendo el mayor de ellos de estilo neoclásico isabelino del siglo XIX y el resto, que se disponen simétricamente, datan del siglo XX. En todos ellos encontramos esculturas de calidad como las de San Alfonso, San Gerardo y San José. También hay un excelente Cristo y valiosas pinturas barrocas que se encuentran en la sacristía.