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miércoles, 20 de marzo de 2024

El retablo de la antigua capilla de San Vicente de Óbidos (Portugal).


El retablo de la Capilla Vieja de San Vicente, actual iglesia de San Juan Bautista de Óbidos, lo forman un conjunto de óleos sobre madera datados alrededor de 1540-50, del taller de García Fernandes, con probable ejecución de Manuel André, y actualmente en exhibición en el Museo Municipal de la ciudad amurallada de Óbidos. Representan distintas escenas del martirio del santo. 
El Museo Municipal de Óbidos, especializado en pintura y escultura sacras, se encuentra situado en una casa solariega del siglo XVII ubicada a espaldas de la iglesia de Santa María. 

miércoles, 30 de junio de 2021

El retablo de San Vicente de Calatayud.

                                             

             

En la plaza de Ballesteros de Calatayud se encontraba la iglesia de San Torcuato, santo al que se tenía mucha devoción porque fue uno de los siete Varones Apostólicos que estaban junto a Santiago cuando se le apareció la Virgen con el Pilar. Además, y según la tradición, este santo obispo habría nacido en Calatayud. La parroquia sería una de las fundaciones más antiguas de la ciudad y en 1253 tenía setenta y seis familias a su cargo. La rehízo, por quedar ruinosa tras la Guerra de los Dos Pedros, el Obispo Francisco Clemente, que fue secretario del Papa Luna.

Era una iglesia pequeña, de tres naves, con ocho altares laterales; uno de ellos era el del Cristo de las Batallas, otro el de San Valero (con fiesta y novena), y otro dedicado a San Vicente, Santa María Magdalena y San Juan Bautista, que se encuentra en el Museo de Santa María. Se suprimió como parroquia en 1867, se cerró al año siguiente y se demolió en 1870. Algunos de sus altares pasaron a la colegiata de Santa María.

domingo, 28 de febrero de 2021

Un panel de retablo del renacentista Antonio Vázquez.


Antonio Vázquez (alrededor de 1485 – 1563 o después) fue un pintor renacentista, activo principalmente en Valladolid. Pintor prolífico y con una vasta producción, fue sin duda el más solicitado y el que contó con más amplia clientela de los pintores vallisoletanos del segundo cuarto del siglo XVI. Junto a la pintura de retablos, trabajó en 1543 para el ayuntamiento de Valladolid. En este panel de retablo de 88 × 78,5 cm se representa la flagelación de San Vicente Mártir y procede de una casa de subastas.


miércoles, 15 de junio de 2016

Un Sant Vicenç de Francesc Serra en el Museu Diocesá de Barcelona.



El compartimento central de un retablo procedente de la iglesia de Sant Vicenç dels Horts accedió al Museo Diocesano de Barcelona entre los años 1916 y 1934. Su factura data del año 1350 y es un temple sobre tabla de dimensiones 1,81 x 1,01 m. obra de Francesc Serra. Esta es la única parte que subsiste del antiguo retablo mayor gótico de dicha iglesia. Su elegante resolución y solidez de la figura destacan sobremanera en esta obra. Además, es muy notable el trabajo de punzón en la ornamentación del nimbo. 

domingo, 20 de marzo de 2016

La extraña composición del retablo de San Vicente de Gualba.

La iglesia parroquial de San Vicente preside el núcleo histórico de Gualba y consta todavía básicamente, al menos en el ábside y la fachada, de la iglesia románica consagrada en 1099. Fue transformada en el siglo XV con capillas laterales, que forman otras naves laterales, y con un campanario de torre, de piso octogonal con grandes aperturas apuntadas para las campanas. Más tarde se añadieron cuerpos modernos en la parte delantera y se prolongaron las naves de capillas del gótico tardío, cubiertas con nerviaciones, y la capilla de la Virgen, con ménsulas esculpidas. Una restauración realizada entre los años 1959 y 1961 ha restaurado la fachada y el sector del ábside. La iglesia tiene antiguas lápidas sepulcrales de antiguos feligreses y rectores. Una de sus capillas se ocupa por una composición agregada de un retablo gótico del siglo XVI con seis tablas pintadas con escenas de la vida de San Vicente de las cuales una se corona con un doselete, una predela gótica con Cristo en el centro y dos santas por cada lateral, del 1582, y fragmentos de otro retablo pintado del siglo XVII con cuatro doctores de la Iglesia.

jueves, 10 de marzo de 2016

Un Sant Vicenç de Ramón Destorrents en el Museu Diocesá de Barcelona.

Procedente de la primitiva parroquia de Sant Martí de Pertegás, término de Sant Celoni, capilla románica del S.XI, se conserva en el Museu Diocesá de Barcelona (Almoina Pía) la calle central de un retablo o tabla del altar de San Vicente realizado por Ramón Destorrents entre los años 1360 y1365 del S.XIV. En su ático aparece una crucifixión y en la parte inferior aparece San Vicente con libro y palma acompañado de un donante que le venera genuflexo. El autor fue un miniaturista y pintor de estilo italogótico, el más representativo de la escuela catalana, pero fuertemente influido por la escuela sienesa.

jueves, 20 de agosto de 2015

San Vicente en la predela del retablo de la Virgen del monasterio de Santes Creus.


El Retablo gótico del Monasterio de Santes Creus es un retablo pintado por Guerau Gener y Lluís Borrassà entre 1407 y 1411. Este retablo mariano realizado para el altar mayor del monasterio de Santes Creus es una de las obras claves del gótico internacional en Cataluña. El MNAC conserva la Natividad, coronada por la figura de San Juan Evangelista, y la Resurrección de Cristo, mientras que el resto de las tablas se conservan en una de las capillas de la catedral de Tarragona. El retablo se le encargó a Pere Serra pero parece que murió sin haberlo empezado a pintar. Guerau Gener, buen conocedor del gótico internacional valenciano por haber venido a nuestras tierras, lo sustituyó, pero su prematura muerte hizo que Lluís Borrassà, uno de los grandes protagonistas de la pintura del primer gótico internacional catalán, finalizara el encargo. En la parte de la predela que mostramos aparece San Vicente con la rueda rodeado de otros mártires y santos.

martes, 31 de diciembre de 2013

El bello retablo de San Vicente de Bercianos del Páramo fue restaurado para recuperar su aspecto original.

El retablo mayor de San Vicente de la iglesia de Bercianos del Páramo alberga doce coloristas tablas que representan la vida de Cristo y de nuestro santo como titular del templo. Estas, junto con las dos tallas del ático, corresponden al estilo gótico del siglo XV y el conjunto se compone de banco, dos pisos distribuidos en cinco calles y entablamento y ático. Es por tanto un retablo mixto, pictórico-escultórico, en el que el sagrario, la talla central y la estructura del retablo mayor de la iglesia de San Vicente responden al estilo barroco castellano del siglo XVII y las puertas que dan paso a la sacristía quedan integradas en el conjunto. El actual retablo del siglo XVII, con una virgen del siglo XIII, sustituyó al primitivo gótico aprovechando elementos de aquel, es de autoría anónima, de dimensiones 7,12 x 6,40 y las pinturas se realizaron al óleo sobre tela. En él observamos que se convierte en un retablo de doble advocación a San Vicente y a la Virgen por el pujante culto mariano del momento, con dos calles laterales dedicadas a escenas de la vida de cada uno de ellos. Como la intención restauradora fue la de respetar en lo posible el retablo gótico primitivo, se sacaron del conjunto las adiciones pictóricas barrocas que abundaban en los martirios del santo y que fueron añadidos con posterioridad.

viernes, 20 de diciembre de 2013

La curiosa figura de un zapatero en la parte superior del retablo de San Vicente de Agreda.

La iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Agreda, en Soria, fue construida con proporciones casi catedralicias, destacando las grandes dimensiones de su fachada o frontispicio, austero paramento carente de toda decoración y cuya severa monotonía pétrea sólo rompen en los lados dos robustos contrafuertes esquineros casi fortificados que cumplen la función adicional de torrecillas gemelas. En lo que a nosotros respecta, en el lado del Evangelio destaca el retablo gótico del siglo XVI de San Vicente con tablas pintadas de las escuelas aragonesa y castellana de carácter brillante y colorista que representan escenas de la vida de la Virgen y una imagen escultórica del santo en su hornacina central que porta la palma martirial y la rueda. En su predela aparecen otros personajes. Resulta muy curioso encontrar en su parte superior un nicho exento con la talla de un zapatero. Se trata de Juan Medrano, un morisco que, según cuenta la tradición popular, la propia Virgen de los Milagros convirtió al cristianismo durante la procesión del Corpus.

jueves, 30 de mayo de 2013

El retablo de San Vicente, obra de León Picardo en el Museo Diocesano de Burgos.



León Picardo fue un pintor español al que se le supone origen francés, concretamente de Picardía y de ahí su apellido, activo en Castilla durante el primer tercio del siglo XVI. Este autor fue muy prestigioso en su época pese a que hoy se le considera un artista de calidad discreta. Debió disponer de un amplio taller para atender sus encargos y su actividad económica más productiva fue la de dorador-estofador de retablos. De las muchas obras que se le atribuyen, la única documentada es en 1524, el Retablo de San Vicente, que pertenecía a la iglesia de Santa Casilda de Briviesca, Burgos, a la vez que se encargó de hacer la policromía en sus paredes. Dicho retablo se conserva en el Museo Diocesano de Burgos que se halla en el claustro de la Catedral. Este retablo consta de tres tablas principales: el pináculo de la Crucifixión y dos más bajas laterales que representan el martirio de San Vicente en el ecúleo y el cuervo que, con la ayuda de otros pájaros y una pareja de ángeles, protege su cuerpo de los animales salvajes.



viernes, 30 de noviembre de 2012

El retablo de San Vicente, obra de Gascó en el Museo Episcopal de Vic.


Este retablo de 209x194, del que se ha perdido la predela, proviene de la ermita de Borgonyá que pertenece a San Vicente de Torelló en Barcelona. Es una pintura de la primera mitad del S.XVI al temple y óleo sobre madera que conserva los cinco compartimientos del cuerpo distribuidos en tres calles. En el central está el santo titular y el Calvario, mientras que los dos laterales recogen episodios de la vida del santo: San Vicente y San Valero ante el cónsul Daciano; martirio de San Vicente en presencia de Daciano; muerte de San Vicente, y San Vicente lanzado en el río y defendido por un cuervo de las embestidas de un lobo. Gascó se esforzó por construir escenarios con el ayuda de perspectivas, como por ejemplo en el episodio de la muerte de San Vicente donde distribuye los personajes dentro del espacio arquitectónico con más coherencia y las figuras han pasado a ser más frágiles y estilizadas. Se encuentra en el Museo Episcopal de Vic.

jueves, 2 de agosto de 2012

El retablo de San Vicente Mártir de Sarriá, obra de Jaume Huguet.


El retablo de Sant Vicenç de Sarrià ha vivido una historia llena de peripecias a lo largo de los siglos. Originalmente constaba de doce tablas y una imagen central del santo patrón que se perdieron por causas indeterminadas, de manera que hoy sólo nos han llegado nueve; cinco de Jaume Huguet: Ordenación de San Vicente, San Vicente hace caer un ídolo, San Vicente en el ecúleo y detalle, San Vicente en la hoguera con su detalle y milagros póstumos, y tres más atribuidas al Maestro de Castelsardo; Flagelación , San Vicente en la parrilla y Muerte de San Vicente. La novena escena fue realizada por un pintor de una calidad inferior y representa a unos ángeles confortando a San Vicente.

La obra fue encargada hacia el año 1455 a Jaume Huguet pero, por razones desconocidas, puede ser por desavenencias entre el pintor y la parroquia, Huguet no completó nunca el retablo. Estas desavenencias se alargaron incluso después de la muerte del artista, de manera que el año 1492 su viuda, Joana Baruta, reclamaba la remuneración prometida por el trabajo hecho por su marido. La viuda murió sin que el conflicto con los feligreses de Sarrià se resolviese y fue la hija de ambos, Eulalia Huguet, quien continuó reclamando la deuda. Se llegó incluso a constituir un arbitraje neutral, pero la resolución no fue aceptada por la hija de Huguet. En este punto, ya a principio del siglo XVI, la parroquia de San Vicenç de Sarrià decidió contratar un segundo artista, conocido con el nombre de Maestro de Castelsardo, para completar las tablas inacabadas. Una vez finalizado, el retablo presidió el altar mayor de la iglesia hasta que en el siglo XVIII, con la construcción del actual templo, un altar barroco más de acuerdo con el gusto de la época sustituyó a la obra de Huguet que fue colocada en una capilla lateral. La obra se convirtió en una de las joyas de la pintura gótica catalana y su renombre hizo que en el año 1902 la Junta de Museos de Barcelona la seleccionase para una exposición de arte sacro. La pieza, sin embargo, ya no iba a volver a la parroquia y más tarde pasó a formar parte del fondo del Museo de Arte de Cataluña, hoy Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).