martes 27 de diciembre de 2011

La Iglesia de San Vicente do Burgo en las tierras gallegas de Lugo.


La Iglesia barroca de San Vicente do Burgo responde a una tipología extendida de iglesias gallegas del siglo XVIII de planta rectangular, aparejo de sillería granítica, cubierta pizarrosa a dos y cuatro aguas con nave y capilla mayor y sacristía adosada a la cabecera. La fachada principal remata en una airosa torre barroca con cúpula, ubicándose sobre la puerta un reloj y el patrón de San Vicente. En su interior encontramos una bóveda de cañón en la capilla mayor, mostrando un retablo mayor barroco, retablo lateral neogótico de los siglos XIX-XX y otros dos retablos laterales de estilo neoclásico y popular. Además hay un típico cruceiro en el atrio parroquial que se rodea de las tumbas del camposanto. Esta es parada obligada de una de las etapas del Camino Primitivo de Santiago ya que hubo un hospital de peregrinos.

miércoles 21 de diciembre de 2011

La ermita de San Vicente de Fuentesoto en tierras castellanas de Segovia.


La ermita de San Vicente Mártir de Fuentesoto, antigua población de San Vicente de Pospozuelo, se encuentra apenas a un kilómetro del pueblo y es un edificio románico del siglo XII. Las sucesivas reformas, además del paso inexorable del tiempo, han provocado que muchos de los capiteles con los que fue decorada esta iglesia se encuentren hoy perdidos. No obstante, contamos con un buen número de ellos que nos hablan de la presencia de distintos talleres reflejados en las diferentes calidades con las que fueron tallados. Los del exterior de la cabecera son, esencialmente, de carácter fitomórfico muy sencillo, mientras los canecillos que sustentan el ábside son lisos. En el interior encontraremos capiteles con aves enfrentadas, grifos, cuadrúpedos, un personaje entre grandes hojas que parece ser un obispo, además del mismo repertorio vegetal ya visto en el exterior. En definitiva, no se trata de un apartado especialmente reseñable en esta ermita, que sí merece ser destacada por su valor arquitectónico así como por la perfecta adecuación al medio natural que la rodea.

Especial es el hecho de que diez mil velas y antorchas iluminan el recorrido de la «Procesión de los Faroles» de Fuentesoto, donde se ha consolidado esta tradición religiosa en honor a San Vicente. La iniciativa, que organiza la asociación cultural que lleva el nombra del santo, consiste en la celebración de una ceremonia religiosa iluminada exclusivamente por las pequeñas llamas que se colocan en calles, balcones y ventanas de este municipio de 170 habitantes, enclavado en el fondo de un valle de la comarca de la Pedriza. La Procesión de los Faroles transcurre entre la ermita de San Vicente y la iglesia parroquial de San Pedro. Las raíces de este singular desfile se remontan a principios de la década de los 90, cuando la Junta restauró la ermita románica de San Vicente. Los vecinos decidieron entonces comprar una imagen del santo que ahora se sitúa en el altar. Cada año, a mediados de Agosto, la imagen era subida al pueblo, para que estuviera presente durante las fiestas que se celebraban en honor al mártir. Fue entonces cuando a varios vecinos se les ocurrió organizar una procesión nocturna con faroles, concluyendo la comitiva en la iglesia de San Pedro.

viernes 9 de diciembre de 2011

La antigua iglesia de San Vicente de Colmenar del Arroyo en Madrid.


De la antigua Iglesia de San Vicente de Colmenar del Arroyo del S.XII sólo queda la espadaña de una sola pared donde se pueden ver los huecos de las campanas que llamaban a Misa a los lugareños. Los restos de esta antigua edificación se hallan integrados dentro de los muros del cementerio. En tiempos fue importante el lugar pues su jurisdicción llegaba hasta El Escorial. Al desplazarse el pueblo al lugar que hoy ocupa, la Iglesia de San Vicente quedaba lejos y era ya muy vieja, hacía aguas y había que tenerla apuntalada, teniendo dificultades la población en asistir a misa y a los actos del culto. Hasta el día de la inauguración de la nueva iglesia, el 8 de Diciembre de 1.615, los colmenareños fueron fieles a sus citas con el antiguo templo.

Actualmente, la festividad de San Vicente se vive en Colmenar del Arroyo asociada a la redención que el Santo y el humo de los tomillos ejercieron sobre una peste que afectó gravemente a esta población. Aunque no se ha constatado cronológicamente el hipotético año en que esta epidemia tuvo lugar, la creencia es que, durante un tiempo al atardecer, los vecinos quemaban tomillos y retamas para aliviar el hedor que se había adueñado de las calles. El 22 de enero se celebra una Misa y procesión donde los colmenareños llevan a hombros a San Vicente hasta el punto más alto de la localidad, llamado Alto del Cerrillo. El párroco hace una solemne bendición al pueblo desde ese punto en el que estuvo emplazado el antiguo pueblo que fue sustituido por el actual. Los fastos comienzan la víspera con la quema de tomillos a las puertas de los hogares que previamente habrán sido recogidos en las dehesas del municipio durante la tarde. Durante horas el pueblo se cubre por una agradable neblina con el aroma que desprenden los tomillos al quemarse. Los colmenareños aprovechan así las ascuas que deja la quema de los tomillos para reunirse a su alrededor y acompañarse de familiares y amigos.