La tradición vicentina se extiende rápidamente ya desde el S.V por las áreas de influencia más cercanas a la Hispania alcanzando una importancia de la que dan cuenta los hechos que vamos a comentar a continuación . Así el Calendario de Polemius Silvius nos habla de que era una de las seis fiestas de santos que se celebraba en la antigua Roma y el Martirologio Hieronimiano nos recuerda la dedicación de Basílicas y tres Iglesias en Roma , Porto y en Tivoli. Es importante resaltar el hecho de que San Vicente y Santa Eulalia de Mérida sean los únicos santos hispanos que aparecen en los monumentales mosaicos de la Basílica de San Apolinar Nuovo de Rávena . Así , se convirtió en el patrón de Vicenza y Milán y se le dedicó las Catedrales de Bérgamo , Cortona , Ugento , Berna y Vicenza. Esta última tiene la magnífica Chiesa di San Vincenzo in Monte di Pietá en la Piazza Signori . Milán, Cremona y Bari se convirtieron en centros de culto siendo titular de dos centenares de Iglesias. Incluso llegó a existir una teoría de que en el año 970 se llevaron los restos de San Vicente hasta Capua o que incluso se hallan en la actualidad en la Catedral de Salerno. El poeta italiano San Fortunato escribió que, "así como Roma fue consagrada con la sangre de los apóstoles Pedro y Pablo, África con la de san Cipriano y Scitia con la de san Quirino, España lo había sido con la del valeroso diácono san Vicente".
Mención especial merece la historia del Monasterio de San Vincenzo al Volturno .Este se fundó en el ano 703 por tres monjes de la zona con nombre Paldo, Taso y Tato. Ellos construyeron el Monasterio sobre las ruinas de un oratorio romano del siglo V que estaba dedicado a San Vicente. En solo un siglo el Monasterio llegó a ser uno de los más grandes en Europa y un gran centro de cultura espiritual . La artesanía que se hacía incluía la producción de vidrio, de cerámicas, trabajos con metal y esmalte, esculturas, caligrafía, iluminación de manuscritos y el arte del fresco. Algunos de los frescos aún se pueden ver en la cripta del Abad Epifanio de la Basilica de San Vincenzo Maggiore, la cual fue construida por el Abad Josué con la ayuda de la dinastia carolina. Los frescos de esos tiempos hoy en día forman parte del Tesoro Nacional de Italia.
Esta vida monástica, intensamente creativa, fue interrumpida violentamente por un ataque y saqueo de los Sarracenos el día 10 de octubre 881. El Monasterio fue completamente destruido y entre 500 y 900 monjes encontraron la muerte. Los que sobrevivieron huyeron a Capua. En el año 914 la comunidad regresó y restauró los edificios antiguos y reedificó los edificios destruidos. Se reanudó la vida monástica tal como había sido en sus principios cuando se fundó el Monasterio. En el siglo XII , el Monasterio fue trasladado al otro lado del rio Volturno , piedra por piedra. Los fundamentos de los edificios antiguos se quedaron y fueron rellenados con tierra y así sirvieron para las plantaciones.
El Abad Giovanni empezó en ese tiempo a escribir la Cronica Volturnese que está guardada en la Biblioteca del Vaticano en Roma y es un verdadero tesoro miniado . Este es un códice miniado redactado en escritura del Benevento y que relata la historia bíblica desde los primeros tiempos y la del Monasterio resaltando su fama . Existe un museo únicamente dedicado a su estudio y una Asociación dedicada a proteger todo este patrimonio cultural . Se sabe por una bula papal de Pascual II que el Monasterio llegó a tener hasta trece capillas en la región dependientes de él y que albergaba alguna reliquia del santo.
En otro orden geográfico ,en el Norte de África está testimoniado su culto tanto por documentos literarios, principalmente en la producción homilética de San Agustín, como por epigráficos. Los primeros se refieren a la celebración del dies natalis y los segundos a la veneración de reliquias. En los seis sermones de San Agustin en la Basílica Leonciana dice que en todas las regiones y provincias se celebraba su fiesta y también es mencionado por San León el Magno , San Paulino de Nolla , San Avito , San Leandro y San Gregorio de Tours . Asimismo aparece en los Calendarios de Cartago.
En Spalato , lugar donde construyó Diocleciano su mausoleo imperial, existe una inscripción lapidaria de los S.V y VI provenientes de una capilla dedicada a su memoria y se tiene noticia de que ya en el S.XII se celebraba su fiesta con solemnidad en la ciudad.
En la Basílica de Salona , en Dalmacia, existía una columna dedicada en su honor en el S.V. y también un templo en Regimont. También existió hasta el S.VI una Basílica dedicada en Constantinopla.
Incluso en Grecia , la Catedral de Monembasia creía tener reliquias de San Vicente , San Valero y Santa Eulalia según nos cuenta Paulo de Monenbasia . Ello es debido a una opinión residual de que el cuerpo de San Vicente pudo haber llegado hasta allí cuando salió de Valencia...
Mención especial merece la historia del Monasterio de San Vincenzo al Volturno .Este se fundó en el ano 703 por tres monjes de la zona con nombre Paldo, Taso y Tato. Ellos construyeron el Monasterio sobre las ruinas de un oratorio romano del siglo V que estaba dedicado a San Vicente. En solo un siglo el Monasterio llegó a ser uno de los más grandes en Europa y un gran centro de cultura espiritual . La artesanía que se hacía incluía la producción de vidrio, de cerámicas, trabajos con metal y esmalte, esculturas, caligrafía, iluminación de manuscritos y el arte del fresco. Algunos de los frescos aún se pueden ver en la cripta del Abad Epifanio de la Basilica de San Vincenzo Maggiore, la cual fue construida por el Abad Josué con la ayuda de la dinastia carolina. Los frescos de esos tiempos hoy en día forman parte del Tesoro Nacional de Italia.
Esta vida monástica, intensamente creativa, fue interrumpida violentamente por un ataque y saqueo de los Sarracenos el día 10 de octubre 881. El Monasterio fue completamente destruido y entre 500 y 900 monjes encontraron la muerte. Los que sobrevivieron huyeron a Capua. En el año 914 la comunidad regresó y restauró los edificios antiguos y reedificó los edificios destruidos. Se reanudó la vida monástica tal como había sido en sus principios cuando se fundó el Monasterio. En el siglo XII , el Monasterio fue trasladado al otro lado del rio Volturno , piedra por piedra. Los fundamentos de los edificios antiguos se quedaron y fueron rellenados con tierra y así sirvieron para las plantaciones.
El Abad Giovanni empezó en ese tiempo a escribir la Cronica Volturnese que está guardada en la Biblioteca del Vaticano en Roma y es un verdadero tesoro miniado . Este es un códice miniado redactado en escritura del Benevento y que relata la historia bíblica desde los primeros tiempos y la del Monasterio resaltando su fama . Existe un museo únicamente dedicado a su estudio y una Asociación dedicada a proteger todo este patrimonio cultural . Se sabe por una bula papal de Pascual II que el Monasterio llegó a tener hasta trece capillas en la región dependientes de él y que albergaba alguna reliquia del santo.
En otro orden geográfico ,en el Norte de África está testimoniado su culto tanto por documentos literarios, principalmente en la producción homilética de San Agustín, como por epigráficos. Los primeros se refieren a la celebración del dies natalis y los segundos a la veneración de reliquias. En los seis sermones de San Agustin en la Basílica Leonciana dice que en todas las regiones y provincias se celebraba su fiesta y también es mencionado por San León el Magno , San Paulino de Nolla , San Avito , San Leandro y San Gregorio de Tours . Asimismo aparece en los Calendarios de Cartago.
En Spalato , lugar donde construyó Diocleciano su mausoleo imperial, existe una inscripción lapidaria de los S.V y VI provenientes de una capilla dedicada a su memoria y se tiene noticia de que ya en el S.XII se celebraba su fiesta con solemnidad en la ciudad.
En la Basílica de Salona , en Dalmacia, existía una columna dedicada en su honor en el S.V. y también un templo en Regimont. También existió hasta el S.VI una Basílica dedicada en Constantinopla.
Incluso en Grecia , la Catedral de Monembasia creía tener reliquias de San Vicente , San Valero y Santa Eulalia según nos cuenta Paulo de Monenbasia . Ello es debido a una opinión residual de que el cuerpo de San Vicente pudo haber llegado hasta allí cuando salió de Valencia...
