viernes, 15 de febrero de 2013

Un San Vicente Mártir de autoría anónima que se halla en el Museo Nacional de Cerámica de Valencia.

Se encuentra expuesto en la capilla del Palacio del Marqués de Dos Aguas un retrato de San Vicente adquirido por el fundador del Museo Nacional de Cerámica “González Martí” en 1917 en uno de sus frecuentes viajes a la zona del Maestrazgo. En concreto la adquirió en la villa de Forcall a un pariente de un fraile exclaustrado del monasterio cisterciense de Santa María de Benifassà que tenía en su poder diversos objetos artísticos procedentes de dicho cenobio . El lienzo, hasta la fecha, venía siendo atribuido al pintor Jerónimo Jacinto de Espinosa por la dalmática bordada que porta el santo. Hoy esa atribución carece de sentido y habría que pensar en un pintor activo en Valencia en las primeras décadas del siglo XVII. La sobriedad de la composición, la contundencia de la figura emergiendo sobre un fondo oscuro y la iluminación contrastada son propios del primer naturalismo seiscientista y poco o nada tienen que ver con las formas de Espinosa. Este San Vicente Mártir presenta un rostro oval, de blanda expresión, muy distinto de los modelos espinosianos que son en su mayoría tomados del natural y dotados de una gran intensidad y fuerza expresiva. Presenta también una coloración fría que difiere de las típicas tonalidades cálidas y terrosas que emplea Espinosa en sus lienzos.

Proponer una autoría para el presente lienzo es una tarea difícil pues no puede relacionarse con claridad a ninguno de los pintores hoy conocidos que desarrollaron su actividad en ese periodo. Para establecer una hipótesis sobre su autoría tenemos que buscar aquellos pintores que desarrollaron su actividad artística en el Monasterio de Santa María de Benifassà por aquellas fechas. El primer tercio del siglo XVII es un periodo de grandes reformas constructivas en un monasterio en el que coinciden numerosos artistas. Gracias a la existencia de una crónica manuscrita del monasterio cisterciense de Benifassà sabemos que, en el año 1612, en época del abad Pablo Bertrán, se comenzaron las obras del nuevo altar mayor de la iglesia del monasterio. En el documento se dice que el pintor encargado de realizar los lienzos del altar fue el desconocido José Mena. La referida crónica alaba el mérito de sus pinturas y su capacidad para plasmar “actitudes bien sacadas y naturales”. De todos modos, atribuir decididamente a José Mena este San Vicente Mártir es una hipótesis muy arriesgada ya que no conocemos ninguna obra suya documentada con que poder relacionarla.